Casualidades de la vida tres de mis mejores amig@s fueron a parar este año a Rennes, he estado allí casi tres veces este año, y no me he dignado a escribir ni una triste entrada sobre esta fria ciudad que tan bien me ha acogido cada vez que he ido. En la ciudad bretona han pasado el año Pablo, Jesús y Mariví, compañeros y amigos de mi clase en la UPO. He estado allí dos veces. La primera visita fue en el puente de Todos los Santos, donde solo estuve con Pablo, y con su grupo de amigos, increibles todos ellos, la segunda vez, como tenía que ver a Mariví y a Jesús, aproveché la ocasión para ver a Estrella, Kike y Paula que estaban allí visitando a Mariví, y me colé en plan factor sorpresa.

En mi primera visita conocí a los rennois (gentilicio de Rennes, no soy tan culto, lo acabo de buscar en google). Pasé unos días con Pablo en Sevigné, y compartí varios días con sus amig@s. Me dio mucha envidia el estilo de vida que llevaban allí; la cocina común daba mucha vidilla, siempre comiamos y cenabamos varias personas, y luego echabamos unas cartas mientras tomabamos un té, así sí. Me trataron como a uno más, me metieron en sus juegos, y me intentaron matar como al que más jugando al laser tag. Fueron unos días muy movidos, hicimos patinaje sobre hielo, aunque yo más bien me puse unos patines y me pegué a las vayas para no caerme y visitamos Saint Maló. Aun con todo esto, lo que más me impacto fue que jugaban al Age of Empires en red. Me flipó, echamos unas cuantas partidas, y me volví a Lyon con muchisimo mono. La vuelta a casa no la hice solo, Pablo me acompañó a Lyon para celebrar el Halloween de lyonesas maneras.


En mi segunda visita, a los pocos meses, con la ciudad ya visitada, nos dedicamos sobre todo a la fiesta y a visitar el Mont Saint Michel. Impresionante vista de la abadía sobre las orillas de la playa, e increible pasear por su(s) callejuela(s), realmente es como si se parase el tiempo y estuvieras en la Edad Media. Muchisimo frio en esta segunda visita (aunque yo con mi parquita francesa no pase nada de frio) casi tanto como en Estrasburgo, pero mereció la pena. Aunque apenas pude disfrutar de la presencia de Jesús porque tenía invitados, pasamos unos días geniales, de los cuales todavia estoy esperando las fotos. El recuerdo más vivo que tengo de Rennes sin duda son las galettes, unos crepes salados (si soy un gordo) hechos de harina negra que estan para chuparse los dedos

No lo voy a negar, me gustó Rennes, pero sobre todo me gustó el estilo de vida que llevaban los erasmus allí. Mucha vida de cocina, mucho mestizaje y mucha charla en francés, fiestas en la resi, y un internet que descargaba bastante bien por las noches. El año que viene otro gran amigo estará en tierras bretonas, quien sabe si volveré a salir por esas discotecas-cavernas y tomarme una pinta en la Rue de la Soif, quien sabe…

fuente:Erasmus Lyon