No me bastaba con la primera, en plena Feria de Abril, con la segunda, con “infinitos rebujitos” y mejor compañía, sino que ha habido hasta una tercera Feria de Abril en Lyon…a falta de la autentica e inigualable. Y es que los andaluces, y los sevillanos, somos mu’ pesaos con lo nuestro.

Esta vez todo comenzó con un inbox en tres idiomas de la Punto SuspensivoFeria de Abril en la resi de Ferdi, si el puede claro“. A partir de ahí la maquina comenzó a funcionar. La cuisinette de mi resi estaba reservada, al menos eso parecía, y la gente estaba avisada. La semana se desarrolló con nerviosismo: quedadas para practicar sevillanas, para comprar y para preparar comida española; todo esperando al gran día.

Y el gran día llegó. Sin meterme en explicar el porqué el sabado cuando fui a coger la llave de la cuisinette la responsable de la residencia de ese día, la señorita Palomino, no me la dio, y sin entrar tampoco a valorar lo que opino de ella y de su actitud del sabado, aunque dejando claro que me estuve acordando de ella, y de su familia en Lyon y en el otro lado del charco durante bastante tiempo, tuvimos que actuar. Con un buen día por delante, pensamos en trasladar la fiesta a la calle, pero sin electricidad para enfriar los refrigerios y poner música tuvimos que tomar una de esas decisiones que solo se toman en momentos de crisis. Y así hicimos. Subimos a mi habitación, y empezamos a hacer mudanza. ¿Qué cosas podemos sacar del estudio?, ¿maletas?, ¡fuera!, ¿alfombras?, !fuera¡, ¿la cama?, ¡fuera! Todo para convertir mi pequeña habitación de 18 metros cuadrados en una pequeña caseta de feria de 18 metros cuadrados, a Andresito de Triana, como la bautizó Lacave (*Andre Allix es el nombre de mi resi). Menudo cuadro ver la cama en la escalera de incendios, las sillas en el pasillo, y dos neveras llenas de cervezas y comida. Si, dos neveras, ya que Kike cedió la suya a la causa y la trasportamos desde la primera a la cuarta planta.


A partir de ahí todo fluyó. Un buen trabajo en equipo, los farolillos y banderillas que sobraron de la anterior Feria, olivitas, rebujitos español y apocrifo, tortillamenas, papas aliñas, e incluso algún atrezzo improvisado. La gente fue llegando poco a poco, las malas lenguas dicen que a media tarde estabamos allí más de media centena de personas, y el número fue en aumento. Por allí pasó lo mejorcito de la noche lyonesa, aunque hubo ausencias notables, algunas justificadas como Juampi, otras no, como Rocio y Angela.

Después de sevillanas, Siempre Así, la Hungara, bastantes canciones de orquesta, litros de rebujitos, cervezas, sangria y salmorejos, la cosa acabó. Una fiesta que se prolongó hasta media noche, y que milagrosamente no había producido ninguna queja, más cuando en mi resi es normal que vengan los seguratas a darnos avisos por ruido. Hubo momentos en los que temí por mi permanencia en la resi durante el mes que me quedaba.
El día termino, como no, en KGB. Ya nos habían alertado de cambios en la política de entrada, así que tuvimos que entrar por la puerta de atrás. Hasta que se coscarón claro, y entonces todo empezó a revolucionarse. El portero empezó a repartir galletas, e incluso a correr detrás de algunos con espray de pimienta, todo un espectaculo. En FB ya se pueden encontrar grupos como “vivo con miedo de encontrarme al portero de KGB“, y allí mismo se pudieron escuchar todo tiempo de cantos desde yo soy aquel negrito del Africa Tropical, a otros peor sonantes que tampoco voy a poner aquí.
La fiesta continuó en casa de Salva, donde por imposibilidad física de dormir en mi casa, ya que ni si quiera tenía el colchón dentro, y por miedo a una infección, me quedé a dormir allí mismo. A la mañana siguiente, turno de limpieza. Entre Kike y yo recogimos 12 bolsas de basura de tamaño grande, y al menos 3 fregados en el suelo. Mereció la pena.

fuente:Erasmus Lyon