Hace un par de días mi amigo Salva me comentó que habia una fiesta de IBP‘s (estudiantes de intercambio de mi universidad) en mi residencia, empezaba a las 7’00, y antes se iba a venir a mi loft a tomarse una cervecita, y después ibamos juntos a la fiesta. Me encantó la idea; el semestre pasado estuve en un par de fiestas en cocinas de los IBP‘s y siempre se conocia a gente muy dispar. De hecho, me gustó tanto la idea, que se lo comenté a tod@s los de la Moliere, Charité, Butterfly, y Miguelangelo. A las 6’30 en mi casa. La verdad que la idea no causa mucha pasión, ya que, aunque estemos en Francia, practicamente nos movemos con horario español, pero aún así lo dejeron en el aire, y dijeron que se pasarian más tarde.
A las 7’30 con el retraso lógico de ser español llegó Salva a mi chambre, yo que iba con más retraso que él porque tuve que hacer la compra y la colada, y me habia quedado dormido, aún no me había duchado. Mientras ponia musiquita, yo me di un duchazo rapido, y salí de la ducha con una camiseta, unos vaqueros, sin el boton de arriba abrochado porque se cae, y unas babuchas, 0% peinado y un poco mojado aún. En ese momento aporrearon la puerta de mi vecina Eva, y me asomé a ver que querian ahora las pesás de mis vecinas, con cariño por supuesto.

Cuando abrí la puerta me encontré a dos individuas de identidad desconocida que preguntaron por Fernando Molina. A partir de ahí todo fue confuso, y me dejé hacer. Mi inocencia innata me hizo fiarme de las desconocidas que me pusieron dos reglas, primera no hablar, segunda taparme los ojos. Yo, que aunque inocente, tengo un poco de picardia sabia que eran amigas de Alicia que habian venido a verla, y pensé que me iban a llevar a cualquier habitación y gastarme una broma. Mientras pensaba todo esto me sacaron a la calle. Con todo el fresquito y mis pintas me dieron un paseito por la residencia, y yo, ingenuo de mi, seguia pensando que era una broma.

Después de varias vueltas, y teniendo los pezones pa’ exprimir limones, yo seguia paseando por la resi cogido de la mano de dos desconocidas, me metieron en una sala y me sentaron. Despues de unos minutos de tensión sin ver ni escuchar nada, me quitaron la bufanda y se escucho un !SORPRESA, FELICIDADES¡ Era el cumpleaños de Irene, y el mio lo fue la semana pasada, y allí estabamos los dos con toda la cara de vergüenza sentados ante la mirada de todo el mundo.


Volví a ver a Piero y a Esteban, conocí a los amig@s de Ire, Ali y Teresa, estuve con todos mis amig@s de la resi, prepararon pizzas, sandwiches y hasta sangria sabor canela, hubo chupitos comunitarios de tequila from México, pero lo mejor de todo es la sorpresa que me llevé. Estar fuera de casa y que te organicen una fiesta no tiene precio. La verdad, no puedo negarlo, me puse tierno.

fuente:Erasmus Lyon