A ver como salimos de esta…

Tres semanas de post-erasmus están siendo demasiado y mi vida ha llegado a un punto que no había calculado. Estoy en una posición bastante chunga, no tengo que volver a estudiar y a su vez no puedo trabajar por no tener proyecto fin de carrera. Estoy en ese purgatorio en mitad entre las dos vidas llamado: PFC.

aquí o Ahora, personalmente, me apetecería volver a irme, coger la maleta y ponerme a buscar trabajo allá, volver a ser erasmus, pero está vez por una larga temporada, con el fín de comenzar una vida y no tener otro paréntesis de nueve meses. Curiosamente, es ahora cuando más posibilidades tengo para ello, se me han abierto las puertas para irme a Barcelona o a Londrés, incluso la tengo medio abierta con Padova, Italia.

Sin embargo, se que futuro me espera eligiendo ese camino, llegaría a esas tierras, conseguiría un trabajo en el sector servicios, camarero o alguna cosa así y nunca volvería para acabar la carrera o cuando volviera, habría pasado demasiado tiempo como para retomar mi titulación. Da rabia saber que te encantaría hacerlo, pero que tu mente te hace sentarte. Es como estar enamorado de un amor imposible, una lucha constante entre corazón y mente.

Lo peor es que esas ofertas para irme tienen fecha de caducidad, y aunque no la tuvieran, corro el peligro de llegar a una situación en que un sueldo interesante aquí haga que no pueda volverme a ir. Y al final, acabe sacrificando una vida mucho más interesante.

Así que paro el corazón y dejo funcionar al cerebro. Y se pone a buscar como hacer el proyecto y lo antes posible, lo cierto es que he rellenado tantos papeles y enviado tantos mails que ahora las cosas empiezan a volver hacía mi. Dos empresas me han ofrecido la posibilidad de hacer el proyecto con ellas, una de ellas de gran embergadura y situada en ese lugar que es más cemento que otra cosa y llamada Plaza. He visto un ambiente que me ha gustado, y eso es lo que me da miedo, que de la canción tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor, sacrifique dos para quedarme con la única que realmente no tiene valor.

Decisiones… decisiones… Nunca he valido para esto, y siempre escojo la incorrecta. Es ahora cuando más se echa en falta alguien con quien compartir estas dudas.

fuente:Alberto\\\’s Creek